¿Qué es la anemia?

 

La anemia se produce por la falta de glóbulos rojos o la presencia de glóbulos rojos disfuncionales en el cuerpo, lo que lleva a una reducción del flujo de oxígeno hacia los órganos.
Los síntomas pueden incluir fatiga, palidez, dificultad para respirar, aturdimiento, mareos vértigo o ritmo cardíaco acelerado.
El tratamiento depende del diagnóstico subyacente. Pueden utilizarse suplementos de hierro para la carencia de este mineral. Los suplementos de vitamina B puede ser utilizados para compensar los niveles bajos de vitaminas. Las transfusiones de sangre pueden ser utilizadas para las hemorragias. Si la producción de la sangre del cuerpo se ve reducida, es posible usar medicamentos para provocar la formación de sangre.



Para alcanzar un diagnóstico de la anemia el médico forense se fijará tanto en los síntomas del paciente y la forma de presentación de la anemia, y podra recurrir a diversas pruebas de laboratorio para confirmar sus sospechas.

Manifestaciones clínicas

La realización de la historia clínica y el examen físico, constituyen siempre el primer paso en el estudio de la anemia. Descartada la hemorragia o la enfermedad subyacente que justifique la anemia, su estudio debe comenzar teniendo en cuenta el sexo, la edad y el origen étnico del paciente, así como su forma de presentación (aguda o crónica, tiempo de evolución y existencia de antecedentes).

Pruebas de laboratorio

Para confirmar el diagnóstico de anemia es preciso demostrar primero el descenso de la concentración de hemoglobina en sangre. Para ello se realiza un análisis de sangre, llamado análisis clínico de sangre, que determina los niveles de hemoglobina en la sangre junto con otros parámetros que muestran la morfología y el tamaño de los hematíes. Además, el estudio nos informa de posibles cambios en otras células de la sangre como los glóbulos rojos blancos y plaquetas.

Esta prueba puede dar un montón de información acerca de la causa de la anemia. Según la sospecha diagnóstica se pueden solicitar otras muchas pruebas, como los niveles de hierro y ferritina (depósitos de hierro en el organismo), niveles de vitamina B12 y ácido fólico, los niveles de reticulocitos (células precursoras de los glóbulos rojos), las diferentes autoanticuerpos, y así sucesivamente.

En anemias arregenerativas, en que la causa de la anemia se encuentra dentro de la médula ósea, en muchos casos es necesario solicitar un estudio de la médula ósea por medio de un aspirado o biopsia de médula ósea. En la aspiración es una punción en la que se toman células de la médula ósea, y lo que sucede en el esternón. La biopsia es la punción con la aguja más gruesa, en la que se toma un cilindro de hueso, lo que permite una exploración más exhaustivo de la médula ósea. Normalmente se realiza en la cresta iliaca, que es el reborde de hueso lo que estamos por encima de la cadera.


Tratamiento de la anemia.

Tratamiento de la anemia depende de la causa que la provoca. Por supuesto, es necesario hablar de la causa o enfermedad que pueda haber provocado la anemia.

En general bastará con la reposición de hierro por vía oral en caso de anemia por falta de hierro o vitamina B12 y ácido fólico en los casos de anemia megaloblástica.

Cuando se deba a pérdidas importantes de sangre se realiza una transfusión de sangre. Y en casos más específicos (por ejemplo síndromes hereditarios) puede producirse un trasplante de médula ósea. En todo caso se debe consultar con el médico especialista para que te indique el tratamiento de la anemia más adecuado para tu caso.

En caso de la anemia ferropénica te proponemos una serie de recomendaciones en la comida, para seguir para recuperar tus niveles de hierro normales.

Las Manifestaciones clínicas.

La realización de la historia clínica y la exploración física, constituyen siempre el primer paso en el estudio de una anemia. Descartada una hemorragia o la enfermedad la aparición de la anemia, su estudio debe comenzar teniendo en cuenta el sexo, la edad y el origen étnico del paciente, así como su forma de presentación (aguda o crónica, tiempo de evolución y existencia de antecedentes).

Pruebas de laboratorio

Para confirmar el diagnóstico de anemia se debe probar primero una disminución de la concentración de hemoglobina en sangre. Para ello se realiza un análisis de sangre, llamado hemograma, que determina los niveles de hemoglobina en la sangre junto con otros parámetros que muestran la morfología y tamaño de los eritrocitos. Además, el estudio nos informa de posibles alteraciones en otras células sanguíneas como los glóbulos rojos blancos y plaquetas.

Además del hemograma, se suele solicitar un frotis sanguíneo en el que se ve la sangre directametne el microscopio. Esta prueba puede dar mucha información sobre la causa de la anemia. Según la sospecha diagnóstica se pueden solicitar otras muchas pruebas, como los niveles de hierro y ferritina (depósitos de hierro en el organismo), los niveles de vitamina b12 y ácido fólico, los niveles de reticulocitos (células precursoras de los hematíes), distintos autoanticuerpos, etcétera.

En anemias arregenerativas, en las que la causa de la anemia está dentro de la médula ósea, muchas veces es necesario solicitar un estudio de la médula ósea por medio de un aspirado o biopsia de médula ósea. En la aspiración es la punción lumbar en la que se toman células de la médula ósea, y lo que se suele realizar en el esternón. La biopsia es una punción con la aguja más gruesa, en la que se toma un cilindro de hueso, lo que permite un estudio más exhaustivo de la médula ósea. Normalmente se realiza en la cresta iliaca, que es el reborde del hueso que estamos por encima de la cadera.


4 Tipos de anemia.

Tipos de anemia: clasificación:
evaluar el tamaño y el contenido hemoglobínico de los glóbulos rojos es uno de los análisis de laboratorio empleados en el diagnóstico de la anemia. El índice eritrocitario mayor relevancia clínica es el volumen corpuscular medio (MCV), ya que constituye un proceso de criterio para la clasificación de la anemia en normocíticas (VCM): 82-98 fl), macrocíticas (VCM>98 fl) y microcíticas (VCM<82 fl). En consecuencia, HCM disminuye VCM (anemias microcíticas y hipocromas) y aumenta con la VCM (anemias macrocíticas y hipercromas).
Tipos de anemia: la clasificación fisiopatológica

clasificación fisiopatológica (según su mecanismo de producción) la anemia se basa en la capacidad de la médula ósea para adaptarse al descenso de la concentración de hemoglobina en sangre. La disminución en la concentración de hemoglobina en la sangre siempre provoca un aumento compensador de la eritropoyesis como resultado del aumento de Epo.

A. el REPARADOR
aguda de la Pérdida de sangre.
Anemia aguda después de la hemorragia.
el Aumento de la destrucción de los eritrocitos.
Corpusculares (cambios en la hematíe):
los Cambios de la membrana. Ejemplo: esferocitosis hereditaria.
Déficit de la enzima.
Cambios de la hemoglobina. Ejemplos: anemia falciforme o talasemias.
Extracorpusculares (por razones fuera del hematíe):
de sustancias Tóxicas. Ejemplo: venenos de serpientes o nitritos.
Agentes infecciosos: bacterias o parásitos (malaria).
Causas mecánicas. Ejemplo: problemas vasculares.
de la Inmunidad. Ejemplos: de sangre, la enfermedad hemolítica del recién nacido, la anemia por autoanticuerpos o medicamentos.
Hiperesplenismo (bazo aumenta de tamaño y se arruina la multitud de glóbulos rojos).